No sé de qué forma, ni como me toque a mí ni a mi alrededor, pero hoy echaron a 20 mil empleados de la Nissan.
Me dijeron que Obama dijo que si no le pasaban las platas para impulsar la cosa, el panorama era oscuro como la noche en un hoyo negro.*
Yo creo que se viene un tiempo de recambio brutal, desde tsunamis e islas que desaparecen del mapa, transnacionales que se unden, el quiebre (ni siquiera la crisis) de un sistema.
Lo decía mi papá ahora en la noche: si están quebrando las industrias de auto, es que este sistema cagó: el vehículo como medio y símbolo del desarrollo -según la definición que le han dado a esa palabra en estas décadas- CAPUT. Todo lo que alguno de nosotros criticamos como ídolo huecos que son esas personas en 4×4 hablando por celular con falsos matices en el pelo, CAPUT. Los negocios destructivos, nada sustentables (ecológica y socialmente hablando) CAPUT. Espero.
Si todo esto es así, los viejos de hoy, los bebés del baby-boom (que no están tan al tanto de lo que viene o cómo puede venirse la cosa, como Al Gore), no van a entender realmente nada. Como si hubieran invadido los Marcianos el planeta.
Qué bueno igual. Así como me estoy imaginando esta utopía post crisis. Si alguien siente lástima por los viejitos que se descontextualizarán con las nuevas formas de nuestra sociedad, es de saberse que nadie, por muy marciano que sea el ambiente, puede angustiarse si los marcianos son pacíficos, limpios, responsables y respetuosos.
Actualmente no quiero tener hijos, me parece una irresponsabilidad. Al decir esto, yo misma encuentro que estoy siendo extremista. Pero lo pienso de verdad, por ahora. Yo más que nadie sé que mis ideas son como los gobiernos, de recambio. Entonces, me digo que si amo a los niños, que adopte y asi ayudo a una guagüita a safar de ésta.
Entonces actualmente también estoy pensando (cuando se me arrancan los enanitos al bosque) si se puede llegar a querer a un hijo adoptado igual que a uno propio.
Y entonces pienso si es que mis nietos van a poder caminar con unos audífonos por el paseo Las Palmas (que en esos tiempos será algo así como el Hong Kong de fines de este año) y le va a entrar aire puro a los pulmones y va a sonreir a veces.
Por este sueño, me gusta creer que la crisis será algo bueno. Pero ojalá no sea sólo bueno bien al final, porque se sabe que entre medio, hay tantos que sufren y se mueren. No sólo sufren los niños africanos que ya ni causan dolor en algunas personas por lo re-vistas que están las imágenes (véase Susan Sontag), sino los padres de niños ricos que se suicidan, hombres y mujeres que los inmoviliza la angustia de la cesantía etc…
Debo decir de todas formas que en mis días oscuros no hay ni pistas de este oasis del futuro y enterándome de la actualidad sólo pienso que aun hay tanto fascita encubierto dando vuelta.
¿Y cómo vivo sin deprimirme mucho? Buena está la esperanza, está la misión que uno se descubre durante, los valores lindos como la bondad, algunos paisajes, algunos intelectuales, amigos, mis padres, mi monpino y sobre todo que no le tengo miedo a la muerte, que estoy consistentemente siendo cuando tecleo esto, asi que, las fichas están siendo jugadas. Filo no más, p’adelante.
** Y por favor: http://cangoblog.blogspot.com/2008/11/los-negocios-de-aznar.html


Esta foto la tomé en la Isla Quiriquina en Concepción. Estos patos, son una plaga. “Cuervos de mar” les dicen. Los marinos que viven y se cuadran allá, practican el tiro al blanco de un lado al otro de la laguna donde habitan. Los patos malos. Aunque con el primer tiro salen volando me dijo un capitán.
